domingo, 22 de marzo de 2009

PEDAGOGIA CRITICA

En la postmodernidad en la que se sumerge la historia del hombre actual, el conocimiento es el eje fundamental para desarrollarse, porque da la pauta para que el individuo se desarrolle bajo el supuesto que "mientras más sabe, mayor es la capacidad para triunfar en el mercado", dando por consecuencia un estado de competitividad, olvidando por completo la complementariedad con el Otro. Reduciendo a las escuelas a campos de concentración de futuros guerreros de una batalla sin frente, pues no existe ni siquiera el individuo, sino que es contra la posesión en excelencia del conocimiento.

La crítica a esta etapa de la escuela, empieza en la escuela de Frankfurt de 1922, la cual se dedicaba a construir y fundamentar un discurso crítico entorno a la sociedad industrial y en su última etapa a la sociedad postindustrial.

La pedagogía crítica pretende desarrollar un modelo educativo que entiende al aprendizaje como un proceso de interacción entre los participantes, un proceso que ayude a reflexionar a la persona sobre sus ideas y prejuicios para así poderlas modificar si lo considera preciso. Los educadores y el personal de la administración deben participar en ese proceso de autorreflexión sobre sus ideas preconcebidas, analizar el concepto de persona y de sociedad que poseen y desean desarrollar para coordinar y planificar acciones pedagógicas comunes.

Desde esta perspectiva ya no se piensa en términos de sujeto-profesor, sino en comunidades educativas que aprenden colectivamente, a través de un dialogo en que cada una de las personas que participan desde la diversidad de su propia cultura; construyendo así colectivamente la realidad y elaborando sus propios significados..

Autores como Freire, Giruox, Apple, Willis, Bernstein se inscriben de forma diferente en este enfoque, sin embargo todos coinciden en que es necesario elaborar un discurso pedagógico crítico que supere las limitaciones del discurso tecnocrático de la educación y las influencias postmodernas.

La mayor parte de los autores de la pedagogía crítica consideran esenciales las relaciones internas de la escuela como las que se producen en el exterior; conciben al aprendizaje como un proceso de interacción comunicativa y el papel del educador como facilitador del dialogo.

La característica de la pedagogía crítica de Paulo Freire es la búsqueda de la humanización del mismo Hombre, mediante la concientización de los mecanismos de opresión que viven en el contexto que se desarrolla para poder modificarla.

Mientras que para Michael Apple la resistencia es el papel fundamental para transformar la sociedad de los mecanismos de reproducción que se viven dentro de la escuela, a través del currículum oculto; es decir los valores y la ideología hegemonica que se viven dentro de la escuela.

Sin embargo para Giroux la educación es un proyecto político encaminado a profundizar en los valores y en el proceso democrático. Dentro de su obra destacan dos elementos: la escuela vista como esfera-pública democrática y la concepción del profesor como intelectual transformador, que desarrolla un discurso contrahegemónico.

En los estudios etnográficos de Paul Willis se demuestra que la escuela más que reproducir ideologías es un espacio de creación de mecanismos de defensa propios de los estudiantes basados en su poder de formas culturales y de comunicación (código lingüístico, expresión corporal, imagen, etc.)

Aunque en palabras de Berstein se vislumbra una oposición a ese supuesto, puesto que “Todos privilegian a un grupo dominante, de modo que tales códigos de comunicación están distorsionados a favor a un grupo”[1] constituyendo lo que para Berstein es una pedagogía local.

Con esta breve reseña de la pedagogía critica se concluye diciendo que la pedagogía critica es un reclamo a la política pública por parte de los que buscan Humanizarse y Humanizar con el propósito de no seguir reproduciendo sistemas hegemónicos, ni tecnócratas, sino que al contrario que sirva para encuentros de voluntades con la finalidad de convivir bajo el marco de un discurso democrático de creación, transformación, “resistencia” y de diversidad cultural encaminados de la conciencia de los de abajo y los de arriba para dejar de ser dominados o dominantes.

[1] Citado de la página 47 del libro “Planteamientos de la pedagogía crítica, comunicar y transformar” elaborado por por Ana Ayuste, Ramón Flecha, Fernando López Palma y Jordi Lleras y publicado por la editorial Biblioteca de Aula 129 en mayo de 1998 en Barcelona, España.

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